Martes, 8 de Septiembre del 2026

Operar sin piso es hoy.

El nuevo mapa de la realidad organizacional que necesita líderes con cicatrices.

En mi artículo "Rompí mi techo de cristal", hablé de barreras sistémicas. Compartí la frustración de chocar contra un límite invisible en el ascenso de la carrera. La respuesta fue abrumadora.[jO1] 

 

Pero hay una verdad posterior. Algo que la alta dirección calla.

 

Observo que quienes tuvieron que romper techos de cristal, aprendieron a operar sin piso.

 

Las "cicatrices" organizacionales adquiridas en la gestión son fortalezas, y puro entrenamiento táctico. Conforman la escuela más rigurosa en Liderazgo Adaptativo (1), entendido como la capacidad de movilizar a las personas y organizaciones para afrontar desafíos complejos, modificar hábitos, valores arraigados, y prosperar en entornos de alta volatilidad e incertidumbre.

 

Como coach ejecutivo. todas las semanas visito empresas en Argentina y LATAM. Me siento a conversar con CEOs, dueños y gerentes de diversas áreas. ¿El diagnóstico? Hay desesperación.

 

Ya no buscan al ejecutivo de manual, con perfil pulcro y predecible. Buscan resiliencia pura (2) y juicio humano. Necesitan líderes capaces de navegar la disrupción constante.

 

Sin embargo, el mercado invierte al revés.

 

El reciente informe "Tendencias Globales de Capital Humano 2026: De las tensiones a los puntos de inflexión" de Deloitte SLATAM revela un dato alarmante: hoy, el 93% de las inversiones corporativas se destina a Inteligencia Artificial. ¿Y a las personas? Apenas un 7%. En las PyMEs en crecimiento, el impacto es inmediato.

 

El resultado es un déficit crítico. Observo con frecuencia organizaciones tecnológicamente impecables (en el mejor de los casos), pero carentes de líderes con herramientas emocionales para gestionar la volatilidad económica regional.

 

Los números golpean duro: el 70% de las empresas latinoamericanas busca ser ágil, pero solo el 7% logra ejecutar esa adaptación con éxito. Fracasan por un motivo simple: faltan líderes resilientes.

 

Aquí es donde entra la Empatía Cognitiva. Que es muy diferente de "sentir pena" por el otro; es estrategia pura. Significa mapear los sesgos del equipo, descodificar su estructura mental en medio del caos y entrenar la capacidad de lectura del entorno.

 

Líderes de RR.HH. y C-Suite: es momento de redefinir sus matrices de sucesión. Dejar de buscar líderes perfectos para un mundo predecible que ya no existe. Empiecen a valorar la diversidad y a seleccionar perfiles forjados en la adversidad: creativos, resilientes y con Power Skills® orientadas a consolidar equipos multidisciplinarios y mutualistas (3) es la optimización sistémica de recursos, no voluntarismo. Donde la cooperación genera mayor eficiencia operativa frente al desgaste inútil de los juegos de suma cero.

 

El líder del futuro ya se rompió y se está reconstruyendo en el mismo momento. Sabe exactamente cómo avanzar cuando el suelo desaparece.

 

¿Cómo están evaluando hoy en su organización las Power Skills® de resiliencia, creatividad, mutualismo y empatía cognitiva? Si está listo para comenzar la transformación, contácteme.

 

Sé poderoso. Sé empático.

 

Pablo Fisch

 

Coach Ejecutivo y Consultor - Power Skills®

 

Notas

(1) The Practice of Adaptive Leadership (2009). Harvard Business Press. Ronald Heifetz y Marty Linsky.

(2) Resiliencia (Neurociencia Cognitiva): Proceso dinámico y adaptativo mediante el cual el sistema nervioso central despliega mecanismos de neuroplasticidad para lograr la alostasis —el mantenimiento de la estabilidad fisiológica a través del cambio— ante estresores severos o crónicos, evitando la sobrecarga alostática y preservando la función ejecutiva de la corteza prefrontal. Cita bibliográfica: Feder, A., Nestler, E. J., & Charney, D. S. (2009). Psychobiology and molecular genetics of resilience. Nature Reviews Neuroscience, 10(6), 446–457.

(3) Kropotkin, P. (1902). Mutual Aid: A Factor of Evolution. Heinemann. (Obra científica fundacional que demuestra empíricamente que la cooperación y el mutualismo —y no la competencia individualista feroz— constituyen el principal motor de supervivencia y evolución en los sistemas complejos).